No salí de mi cuarto no me bañé no comí no dibujé ni leí ni escribí ni toqué ni salí de mi casa por estar peleando con una señora que vive predispuesta hacia lo negativo, cuya educación a base de abuso y amenaza la hizo creer que es lo más normal del mundo que los padres golpeen a los hijos, que un niño maleducado lo es porque no ha sido golpeado lo suficiente; una señora habituada a la comodidad perezosa que dan las telenovelas y la iglesia, que se ha resignado a dejar de aprender de sus errores para pasar a autoproclamarse víctima universal ante cualquier intento por hacerle ver sus vicios y podredumbre mental y espiritual; una persona prejuiciosa y cobarde que no espera nada de su vida mas que decirle a la gente cómo hacer las cosas y creerse de ayuda comentando vidas ajenas por teléfono y en la calle.
Agh. Ya es otra vez esa temporada horrible y hermosa y agridulce y bipolar del año en la que se juntan mil conciertos en un fin de semana por varias semanas y uno nomás no sabe pa donde jalar y se jala los pelos por no ser millonario y no poder partirse a la mitad o en dos o en tres o en cuatro o en mil, todo por que "le late el rock al muchacho".
Despertando de mi última sobredosis de inactividad mental autoinducida, recordé que tengo un Blog por aquí y que está bien cool postear y subir imágenes y la comunideeed virtueeel y los acentos y los paréntesis y fsh lala la :)
Así que los últimos meses se resumen como sigue:
Comenzó este año con un trip a Nueva York a casa de un wey que conocí en Myspace (¡myspace!) y que está tan cabrón que me disparó todo y me alojó en su depa de 7x2 metros en el corazón de Manhattan. Así, casual weeeey
(Nótese la carita del Alien pacheco en la ventana)
¡Coño! Creo que tuve más problemas intentando renovar mi pasaporte para ese pinche viaje que cuando caminé desde Reforma y Palmas hasta Interlomas a las 4 de la mañana. Pedos de tener un apellido-poltergeist agregado por error por la PUTA imbécil que registró mi acta de nacimiento cuando era yo moco (Yo-Moco: Próximamente en cines).
Pero fue un gran viaje:
Pinche cuidad chingona de mierda
Luego ya de vuelta hubieron promesas de un tercer semestre decentón de la carrera de Comunicación Visual en centro, que por supuesto no lo fue. Me llevé muchas decepciones de aquel lugar que en un principio se viera tan prometedor y volador y masticable. Lo único que aprendí fue a hacer desas madres de las que acá:
Y a hacer playeras:
Rifaaado
Aquello coincidió con que mi incapacidad de establecer una relacion real, o por lo menos no enfermiza y asesina, con mi cada vez más senil, insegura y prejuiciosa madre me alentara a dejar las tinieblas de mi cuartito horrible de la colonia Alamos para embarcarme en una aventura sin precedentes: Aceptar la invitación de mi tío homosexual para pasar las vacaciones de verano en su casa de Los Angeles, buscar trabajo y cruzar por tren hasta Nueva York (otra vez) donde comenzaría una nueva vida como vendedor de yoghurt congelado y masajista y encontraría mi sueño entre las boutiques de tatuajes y los comerciantes orientales de humor confianzudo (¿tuenti dulars of fud?, ¡dats lot of fuuud! ¿yu gona it ol dat, yu mexican idiot?)...
A estos dudes los conocí en las calles y vagamos juntos por dos días (hasta que descubrí que el black one me quería dar y me escabullí)
El pedo fue que mi jefa se arrepintió de haber intentado descargar la frustración que toda una vida de represión y de temores y conflictos (producto seguro de trabajar 30 años para el IMSS) le hubo generado, sobre mí. Me pidió que volviera, al igual que mi distante pero comprensivo jefe y la bella Dianita, luz de mis pachecas y angel del eterno vagar, cuyas sabias palabras fueron la clave: "Cabrón, eres un idiota, tu Visa venció al día siguiente de haber entrado al gavacho. El mejor trabajo que podrías encontrar así es de viene viene"
Así que volví, después de mi primer intento fallido de revivir en carne propia la leyenda beatnick, para retomar las riendas del changarro y de mi plan de bombardear la Plaza de Toros y todos los Sanborns del país.
Ahora trabajo como animador (no, de esos no) con estos cabrones que están locos y tocan funk y les encanta alburear a todos y toman café horrible. Al parecer haremos una movie que será famosa o algo.
También cumplí 21 años y la banda me hizo una fiesta sorpresa de vienvenida-qué viejo estás en el cráter del espacio escultórico, todo un clásico, y me regalaron una torta verde como de medio kilo. Malas influencias
Ya en serio, la cuidad necesita más trenes en el metro, me canso.
Pinches oficinistas hostiles del metro, yo los detesto, son una bola de simios autómatas inconscientes e infelices, tú seguro los detestas.
Habría que agarrarlos a putazos, todos los detestamos, tomemos medidas, ustedes saben que los detestan.
Propongo treinta kilos de napalm en Tacubaya a las ocho y media por la mañana y otros treinta a las siete y media por la noche, ai nomás para meterlos en cinturita.
Después de largos meses de duelo ante la creciente hostilidad de los operadores de transporte y servidores públicos (en adelante 'los esos jijos de la ñonga pinches culeros malzurrados'); de muchas entregas absurdas aunadas a la revoltura mental que una licenciatura de cuasibroma para el fresa alternativo de hoy ha engendrado en su pequeña cabeza; ante los excesos que un fin de semana entre clases o un viaje al gavacho bohemio implican, se vuelve a acordar de mí, esa figura cachetona y peluda retoma las riendas para ciberllevar a su ciberfina atención hacia nuevos y predecibles ciberhorizontes.
Usté lo conoce, es su viejo amigo el muchachito T que viene dispuesto a llevarse por lo menos un minuto de su tiempo damita caballero valiéndose de artimañas y fórmulas recicladas va probado va calado que atraerán el interés de hasta el más pequeño del hogar, así que siéntese y disfrute de la nueva temporada de su espacio de confianza y recuerde: nunca es tarde para caer en las drogas.