No salí de mi cuarto no me bañé no comí no dibujé ni leí ni escribí ni toqué ni salí de mi casa por estar peleando con una señora que vive predispuesta hacia lo negativo, cuya educación a base de abuso y amenaza la hizo creer que es lo más normal del mundo que los padres golpeen a los hijos, que un niño maleducado lo es porque no ha sido golpeado lo suficiente; una señora habituada a la comodidad perezosa que dan las telenovelas y la iglesia, que se ha resignado a dejar de aprender de sus errores para pasar a autoproclamarse víctima universal ante cualquier intento por hacerle ver sus vicios y podredumbre mental y espiritual; una persona prejuiciosa y cobarde que no espera nada de su vida mas que decirle a la gente cómo hacer las cosas y creerse de ayuda comentando vidas ajenas por teléfono y en la calle.
Agh. Ya es otra vez esa temporada horrible y hermosa y agridulce y bipolar del año en la que se juntan mil conciertos en un fin de semana por varias semanas y uno nomás no sabe pa donde jalar y se jala los pelos por no ser millonario y no poder partirse a la mitad o en dos o en tres o en cuatro o en mil, todo por que "le late el rock al muchacho".